En 2007 Apple reinventaba la telefonía móvil con el iPhone original. Un año más tarde el iPhone 3G y la App Store volvían a ponerlo todo patas arriba y en 2009 se presentaba el iPhone 3GS con el doble de velocidad. ¿Qué nos ha reservado Apple para este 2010? Al fin tenemos la respuesta: el iPhone 4 con un centenar de novedades entre las que destacan un** nuevo diseño** basado en acero y cristal,más autonomía y potencia que nunca gracias al procesador Apple A4 (el mismo del iPad), una fantástica pantalla de 960×640 píxeles de resolución increíblemente nítida gracias a sus 326 píxeles por pulgada (frente a los 480×320 píxeles y 163 ppi del iPhone 3GS), un giroscopio de tres ejes (que se suma a la brújula y el acelerómetro para ofrecer una precisión extraordinaria en la captura de movimiento de cara a los videojuegos y las aplicaciones de realidad aumentada), y grandes mejoras en la cámara trasera que ahora es de 5 megapíxeles, cuenta con flash LED y permite grabar vídeo de alta definición a 720p y 30 fps, así como utilizarse conjuntamente con la nueva cámara frontal para la realización de videollamadas FaceTime.
Su lanzamiento conjunto con el iOS 4, la nueva versión del sistema operativo móvil de Apple, que brinda opciones tan interesantes como la multitarea, el soporte de teclados externos mediante Bluetooth o un sistema de enfoque tocando la pantalla incluso mientras grabamos un vídeo se añaden también a la lista. ¿Y por qué estoy hablando de un teléfono? Seguro que ya sabéis la respuesta a esa pregunta. El iPhone nunca ha sido un simple teléfono y con este nuevo modelo se va a convertir en el amigo inseparable de más de un fotógrafo.
Nos encontramos con la mejor pantalla del mercado en un dispositivo portátil en términos de calidad de imagen y representación del color, una versión mejorada de la aplicación Fotos (ahora con soporte para Caras y Lugares de iPhoto) y una cámara que ha sido diseñada para impresionar, no por su número de megapíxeles sino por los resultados que obtiene.

