Pedro Meyer escogió la fotografía como oficio, desde los 11 años cuando sus papas le regalaron su primer cámara, una Brownie que aún conserva. La primera foto que recuerda haber tomado fue la de un nacimiento de un borreguito negro, que nació de una mamá de lana blanca. Los años pasaron y su pasión por la fotografía creció. la magia de ver al mundo transformado en imágenes lo cautivo, por eso nunca tuvo duda de ser lo que ha sido toda su vida.
Pedro sabe contar historias, no sólo dispara el flash. Busca algo que a la gente le guste y le sea útil. Involucrarse con los cambios y andar con la cámara en la calle es parte de su vida. Su compromiso con la realidad fue más fuerte que cualquier conflicto. El recuerda cuando retrato a los racistas blancos en los Ángeles, en 1992, en medio de los disturbios, lo golpearon porque fue a tomar fotos en una protesta: la violencia de aquellos días daba miedo. En Nicaragua tomó fotos a revolucionarios sandinistas y a Somoza, el dictador. Estuvo en la casa de seguridad de los rebeldes por semanas y convivió con el jefe militar de los Putamaros, a quien asesinaron después de haberlo conocido. Los Putamaros iban a enmboscar a la guardia civil de Nicaragua y el fotografió el suceso. Cuando regreso a los campamentos la emboscada se había aplazado y se retiró para seguir otros proyectos. A los 10 días se enteró que si hubo emboscada, solo que un sandinista delató a los suyos y todo terminó en desastre. Quien sabe que hubiera pasado si se hubiese quedado.
El mayor reto es vivir de lo que amas. la vida es una serie de desafíos que uno debe ponerse para poder avanzar. Lo que lo mantiene actualizado es la necesidad de descubrir nuevas tecnologías, aunque ha sido difícil convencer a otros la importancia de renovarse. La gente siempre tiene argumentos que justifican la negación a lo nuevo. Cuando este prejuicio se manifestó más claro, fue durante el proceso de Herejías, una retrospectiva de su carrera de más de 50 años. Es los proyectos más ambiciosos en el arte. No hay otro fotógrafo que tenga toda su obra en línea, ni que haya expuesto en 60 países de manera simultánea. Cada foto cuenta algo que forma parte de su vida.